Mujer, cíclica y emocional, que te ayuda a sentir la libertad de ser tú misma
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Por qué te cuesta mantener tu relación

Hoy en día parece que nos cuesta apostar por las relaciones a largo plazo.

 ¿Te es difícil saber cuándo merece la pena arreglar las cosas y cuándo darse por vencida?relaciones

Hoy en día nos cuesta apostar por relaciones a largo plazo porque hay una tendencia de dejarse llevar por la cultura general que impera en este momento y que le conviene a ella.

Pero ¿tú te paras a pensar en lo que necesitas?

Parar, pensar y saber quien eres, que necesitas y quien te complementaría para tener un proyecto de vida a largo plazo es como otros proyectos a largo plazo (el trabajo que me haría feliz, la casa de mis sueños, mi misión en el mundo…) 

Todo esto lo planificas, lo reflexionas… 

Pero para elegir a nuestra pareja te dejas llevar por las creencias románticas de que el amor está en el aire.

Nos parece frio planificar, pararnos a pensar qué cualidades nos gustaría que tuviera nuestra pareja y cedemos a la atracción física o al impacto del momento para conocer a “nuestra” persona.

Todo ello te deja confusa sin saber que existen diferentes formas de ser, tener y mantener una relación, no sólo una única forma, y que tu eres la que tiene que saber cuál es.

Tenemos la libertad y la capacidad de elegir, pero no te das permiso.

Debido a que no sabes que lo tienes.

Cuando estamos inmersos en una relación que no merece la penas seguir luchando, muchas veces no es que sea difícil saberlo, es que nos negamos a aceptar muchas cosas y no sabemos conectar con lo que sentimos.

Lo que normalmente no aceptamos es:

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  • que la relación ha cumplido ya su función en nuestras vidas y hay que buscar otra forma de relacionarse entre los dos
  • no aceptamos que nos dejamos llevar sin ser conscientes de si era posible una relación a largo plazo porque coincidimos en una base sólida de visión de futuro y valores conjuntos
  • no aceptamos que la vida, las relaciones y los sentimientos son flexibles, evolucionan, cambian y hay que cuidarlos
  • no aceptamos que es posible que cambien la forma de que nos quieran y nosotros también

¿Por qué ocurre esto? 

Porque queremos a toda costa que nos quieran sin saber querernos.

 

¿En qué se diferencian las relaciones que pueden trabajar para sobrevivir o las que ya han naufradado?

Muchas veces me preguntan:

¿Tienes la sensación de que hay relaciones que solo necesitan más trabajo y esfuerzo y otras que parecen haber naufragado hace tiempo?relaciones

Sí, hay relaciones que a pesar de que ambos interpretan que están muy mal, cuentan con una base que les sostiene y en la que seguir construyendo de otra forma la relación. 

En estos casos reinterpretando su forma de relacionarse, sus nuevas necesidades, empatizando con el otro y descubriendo que si quieren puedes seguir juntos, muchas parejas siguen juntas y mucho mejor.

Otras parejas sin embargo vienen ya destruidos por completo.

Porque utilizan la terapia de pareja como la última bala.

La última opción después de haber estado meses e incluso años haciéndose daño intentando por sus medios arreglar los malentendidos o lo que les ha distanciado pero consiguiendo únicamente más alejamiento y sufrimiento.

Porque el chantaje, los castigos, los reproches y los egos han podido con ellos.

Estos último se niegan a reconocer que la relación se rompió y dejó de ser relación tal y como ellos entienden o entendían que era su relación.

En parte ellos han conseguido llegar a este punto por creer muchas veces que tenían la razón o la verdad absoluta de cómo deberían ser las cosas, como se debería comportar la otra persona…

En estas parejas encontramos durante las sesiones que se anclan a la relación a través de emociones primarias, hay ira, hay enfado, hay orgullo, y hay rencor porque culpan a la otra persona de que su vida se ha truncado y se centran en volcar en ella o él todos esos sentimientos.

¿Lo has vivido o lo has visto reflejado en alguna relación cercana?

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Por otra parte tampoco aceptan la responsabilidad que hay en una relación siempre por parte de las personas que lo componen. 

Insisto continuamente en ello porque sino las personas no están acostumbradas a admitir su responsabilidad para llevar al punto en el que han llegado.

Estar en una relación sin que exista relación, casi casi porque se han encargado de que desaparezca.

Muchas veces por las apariencias externas que también influyen mucho en lo que hacemos con nuestra vida y en nuestras relaciones, uno y otro miembro de la pareja está esperando a que sea el otro el que de él paso o siga o decida algo y aguantan, tensan, se consumen ellos mismos… 

Por no ser “los malos de la película” me lo dicen así, “es que la gente pensará que…” 

Y así buscan ayuda en una tercera persona muchas veces con la intención de que sea ella, “una profesional” quien les diga que es mejor hacer porque no son dueños de su vida.

Si estuviéramos más presentes en nosotros.

Si fuéramos más sinceros con uno mismo.

Podríamos vivir las relaciones desde un amor totalmente distinto, sano, flexible, libre y que se iría adaptando desde una madurez que hoy por hoy no existe o se entremezcla con tantas emociones que no sabemos gestionar que tampoco nos dejan buscar ayuda en el momento ideal para sobrellevar una relación o el final de una relación de una manera más natural.

No es algo sencillo ni fácil, pero proporciona una libertad con uno mismo y con nuestra pareja, así como a nuestros hijos si los tenemos, diferente y más saludable.

4 síntomas que tendríamos que tener en cuenta para saber que la relación necesita trabajarse

 

  1. Sóis incapaces de confiar el uno en el otro

Este es uno de los principales síntomas de las parejas que vienen y podemos percibir que pueden estar totalmente rotas sin vuelta atrás.

No siempre es así pero es un factor determinante. 

La confianza en el otro nos aporta una seguridad para crecer, ser y formar equipo para conseguir vivir, sentirnos plenos, capaces… que si se rompe es complicado de restablecer y menos por nosotros mismos.

¿Por qué? porque cuando emocionalmente somos los principales perjudicados es complicado tomar una perspectiva distante u objetiva. 

Esto por ejemplo se dan en casos de infidelidad  que se ha querido perdonar pero que sale a relucir cada vez y te tiene en vela en cada movimiento del otro por ejemplo.

 

2. Has entrado en una dinámica tóxica de la que ya es difícil salir; ya no se respetan

La forma en como hablas y como te habla es fundamental.

¿Hay respeto?

¿Hay educación?

Si cualquiera de las dos cosas falta cuidado porque las emociones disparadas sin saber gestionar pueden ser muy peligrosas y pueden hacer muchísimo daño.

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3. Al menos uno de los dos o los dos ya no siente lo mismo pero no se atreve a asumirlo

Cuesta decirlo, cuesta asumirlo… pero sí lo tienes claro es legal y una demostración amor comunicárselo a la otra persona.

No sabemos como reacciona la otra persona.

Depende de su reacción si te hace chantaje, cedes, lo intentas… no estas haciendo nada para ser feliz y que la otra persona también lo sea.

Busca ayuda para manejar la situación de la mejor manera posible.

 

4. Tenéis planes de vida diferentes y difíciles de encajar entre sí

Muchas veces llega un punto que aun queriendo muchísimo a tu pareja tienes que reescribir tus valores, ponerlos encima de la mesa y saber que priorizas, la pareja o tus otros proyectos y oportunidades en la vida.

No siempre el amor gana.

Hay personas que no son felices estando en pareja.

El amor que necesitamos no solo está en una pareja.

Cada uno tiene que encontrar el suyo para ser feliz.

Depende de ti

Es tu responsabilidad.

 

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