Mujer, cíclica y emocional, que te ayuda a sentir la libertad de ser tú misma
peso y ciclo menstrual

Deshazte del peso que te sobra solo con palabras [Repetir Patrones de Conducta]

Me gustaría hablarte de los efectos que tiene en ti Repetir Patrones de conducta, en este nuevo post acerca de coaching emocional.

Cuando trabajo con mujeres no tienen ni idea de cómo se hablan, y si lo saben admiten que es normal hablarse así porque lo han hecho siempre.

Lo han hecho y en cierta manera lo han visto hacer así ( a sus madres, amigas, tías, abuelas…).

El ejemplo y la imitación son fundamentales para nosotros desde pequeñas, y hay ciertas pautas que imitamos y mantenemos sin darnos cuenta del precio que pagamos por ello.

De hecho no tenemos ni idea de ¡cuantos kilos supone eso!

Sí he hablado de kilos, se que no ves la relación pero sigue leyendo que te lo explico para que te des cuenta.

Cuando eras niña para aprender imitabas.coaching nutricional

Si tienes hijos podrás comprobarlo sin lugar a dudas.

Cuando empiezan a hablar tienes que ir con cuidado con las palabras porque sino las cogen al vuelo y de repente dicen “joder” y tú disimulas, te ríes o le riñes.

Bien pues entre la imitación de lo que has visto hacer a los demás, lo que la sociedad te demanda, lo que tú a ti misma te pides a tu cuerpo y lo que te han dicho… 

El cóctel está servido para tener una voz interior crítica, arisca, puntillosa, negativa, exigente y bastante impertinente dentro de ti.

Una pepita grilla insoportable que te la crees.

¿Te suena de algo esto?

Espera espera que te concreto por si acaso.

“Menuda barriga que tengo”

“Pero ¿tú me has visto las piernas?

“Soy más gorda y reviento”

“No por favor que peso como un tonel”

“Cuidado que si te caigo encima te aplasto”

“Tengo cuerpo escombro”

 

He de decir que sólo pronunciar las palabras y saber que son pensamientos que se repiten ciertas mujeres me duele a mi.

 

Yo he de decir que durante mi Juventud me traté con bastante desconsideración.

peso y ciclo menstrualMe quería tan poquito que soñaba con eliminar toda la grasa de mi cuerpo para que mi cuerpo fuera otro.

Hasta que entendí, después de muchos complejos, comparaciones y sufrimiento, que si mi cuerpo fuera otro simplemente sería otra persona.

Y menos mal que me gustaba ser como soy, de actitud, personalidad…

Esto me costó años trabajarlo pero tras mi experiencia personal y después por mi experiencia profesional pude acompañar casi por el mismo proceso a una adolescente que se llamaba Ada y que me robó el alma cuando su madre habló conmigo para que trabajara con ella.

 

La historia de Ana

Al ser menor primero habló su madre conmigo  y después empecé a trabajar con Ada.

Al verla entrar por primera vez a mi consulta, por favor me vi tan reflejada en esa nena que fui de 16 años.

Pelo rizado, con gafas, grande y alta. 

Menos en la altura,  era yo más menos igualita en el reflejo que dejaba al andar.

Con aspecto de ser buena persona, facciones aniñadas, blanca de piel y un contorno considerable… 

Se sentó y fue extremadamente delicada y amable mientras me hablaba de ella, hasta que llegó el momento de hablar de sí misma físicamente, de su cuerpo y de su peso.

¡Menuda transformación!

Estas son las frases que te dices cuando estas a la defensiva

Me sorprendió a mi misma por la dureza y las palabras tan intensas que utilizaba para describir cómo su cuerpo era idiota y teñí la culpa de que ella se sintiera inferior, insegura y sin casi capacidad para relacionarse con los chicos.

 

“Fíjate quien va a querer a una vaca como yo”

 

 “No ves que peso toneladas?”

 

“No me mientas no estoy aquí para que me digas que no es cierto”

 

Esto eran sus creencias, sus pensamientos y su defensa.

Porque todo lo decía ella, yo aun había empezado a hablar ni a decirle nada sobre ella, y menos sobre estas frases.

Una vez se vació y se dio cuenta de que solo estaba hablando ella, me dejo espacio y tiempo para que pudiéramos hablar las dos.

Visto lo visto me di cuenta de la inseguridad, la baja autoestima, la imagen que ella tenía de sí misma y sus expectativas o deseos de gustar a otros, era adolescente (y aun sin ser adolescente nos gusta gustar). 

Empecé por preguntarle que todo lo que decía quién se lo había dicho. 

Ella por supuesto siguió en fase de a la defensiva y no paraba de asumir que todo lo que pensaba no había que ser un genio, que ella sabía que era así y punto.

Las creencias en cada uno de nosotros, sean creencias de cualquier tipo, son muy muy potentes y pueden determinar hasta cómo nos comportamos.

peso y ciclo menstrual

Si Ana estaba convencida de que pesaba toneladas, de que no iba a gustar porque a nadie le gustan las chicas como ella… iba a hacer realidad que esto fuera así porque ella misma estaba tomando comportamientos y acciones para corroborar que esto fuera así.

Tapando sus baja autoestima y sus decepciones, tristeza y rabia por no gustar a través de la comida… 

Vistiendo con ropa ancha para según ella que no vieran sus curvas pero en realidad lo que hacía era ponerle más volumen a su volumen corporal… 

Esto afianzaba sus creencias cada vez más.

 

Trabajar en las palabras no es suficiente sin saber de dónde vienen

Trabajar en ello sin saber la raíz de donde habían surgido todas estas creencias no era el trabajo que había que hacer.

Porque sino no sabría cambiar la forma de hablarse, de opinar sobre ella misma y no pondría cambiar su comportamiento y sus hábitos para transformar la imagen, su peso… que es lo que ella deseaba.

Y así lo hicimos.

Trabajamos todas esas creencias casi una a una, y hubieron muchas sorpresas para ella porque descubrió que no todas las creencias de lo que pensaba de ella misma eran suyas.

Igual ahora mismo te plantas tu lo mismo, y posiblemente ya te digo yo que muchas de las creencia que tienes sobre tu peso y que te dices continuamente no son tuyas.Coaching nutricional

Muchas de las que tenía Ana, descubrió que eran creencias de su madre. 

Sí, su madre le había dado cierto ejemplo desde bien pequeñita sin saberlo, sin ser consciente.

Su madre una mujer alta, corpulenta, pero sin llegar a tener sobrepeso ni nada por el estilo.

Pero se quejaba continuamente de cómo le gustaría estar, ser…. y repetir una y otra vez frases que ahora mismo Ana simplemente repetía creyendo que eran suyas y por ella.

 

Todo lo que vuelcan los demás en nosotras y lo cogemos sin miramiento, pesa

Pero no todo acababa allí, su madre y su familia en general (porque ahí no participaba sólo su madre), de pequeña volcaron en ella sus deseos de que fuera una niña sana, guapa, esbelta… 

Y cada vez que comía de más le decían alguna cosa. 

Algo inocente como si sigues comiendo así no entrarás en los mismos pantalones el año que viene.

Nada ofensivo a primera vista, era una aviso, una advertencia que hacían con la mejor intención para que Ana se controlase a la hora de comer. 

Aunque esa no es la mejor manera de gestionarlo, ya os lo digo.

Estas frases, porque habían más, solo hacían que ir calando en la mente de Ana y conforme se convirtió de niña a adolescente con todos los cambios físicos y sociales que ello conlleva, se fue creyendo y asimilado todo lo que le habían dicho.

Y fue así como empezó a acribillarse con frases negativas, hirientes y duras.

Era una forma de potenciar todo aquello que le habitan dicho y que le habían enseñado para ponerse firme y controlarse con la comida.

Pero no funcionaba, todo lo contrario lo que conseguía es que tuviera más emociones difíciles de controlar, frustraciones y que utilizara la comida que es lo que le gustaba para castigarse.

Aunque las palabras eran un castigo mayor.

 

Tu infancia marca tu autoestima de por vida

Si no lo sabes, la autoestima de todas nosotras se asienta durante la infancia.

Si a una niña le dices mira que eres torpe igual crece creyendo que es torpe y si nunca lo comprueba será torpe de por vida por creerse lo que le dijeron.Niña interior

Con aspectos sobre nuestro peso y nuestra imagen ocurre totalmente lo mismo, pero con un peso mucho mayor por el peso de la sociedad, la cultura de la imagen y la belleza…

Al descubrir Ana que había muchas creencias que no eran suyas, se quitó un gran peso de encima porque mediante el trabajo que hicimos comprobó si realmente pensaba así o no, y se deshizo de muchas de ellas.

De otras no, pero como ya eran menos, era mucho más manejable trabajar con ellas.

En este aspecto detectamos cuando era mayor su rumiamiento de pensamientos de este estilo sobre ella, y detectamos que justo siempre habían unos días, coincidiendo con una de las fases de la menstruación que era más potente y que al no saber pararlo o alargaba más de la cuenta cuando no era necesario.

Así que empezamos a establecer pequeñas acciones para parar pensamientos y gestionarlos.

 

¿Qué pasó al trabajar en sus palabras?

Que ya no sentía la necesidad de castigarse además de con palabras, con comida, por lo que su ansiedad disminuyó. 

Había días premenstruales que le apetecía más chocolate, se lo permitía y elegía la mejor elección dentro de las que sabía que eran más saludables, pero si algún día elegir un donuts en ese momento no pasaba nada, se lo comía bien a gusto sabiendo a qué se debía y sin la necesidad de torturarse.Coaching emocional

Así que con mucho trabajo fue conociendo mejor, aprendiendo que es lo que realmente ella pensaba de ella misma, deshaciéndose de todo lo que hagan volcado sobre ella y transformando sus creencias.

Y formuló frases hacia lo que ella quería ser y convertirse.

En una chica segura, fuerte y enérgica.

Y lo consiguió porque era una persona muy activa y le gustaba hacer muchas cosas.

Quería potenciar sus puntos fuertes todo aquello que sí que le gustaba de ella misma y lo hizo.

Mira si lo hizo que consiguió que un chico se fijara en ella, fue un momento interesante porque surgieron otro tipo de creencias sobre el amor romántico… pero eso nos da para otro tema.

Ana tuvo un antes y un después trabajando sobre ella misma y solo con el poder de las palabras.

 

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